Siglo XVIII: Neoclasicismo


CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL SIGLO XVIII
El siglo XVIII es el pórtico de la Edad Contemporánea, ya que todos los principios y valores del Antiguo Régimen son sometidos a discusión y se producen cambios importantes. Es conocido como el Siglo de las Luces por la importancia que se le da a la razón en el proceso de conocimiento de la realidad. Entonces surge en Francia una nueva corriente filosófica conocida como Racionalismo.
Los rasgos propios de esta época son:

El sistema político es el despotismo ilustrado cuyo lema es “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”. El gobierno es absoluto y centralista, preocupado por mejorar la situación del pueblo, pero sin contar con su participación y siempre impulsado por la luz de la razón. Se produce un auge de la economía y el comercio.
Los estamentos privilegiados (nobleza y clero) pierden influencia y poder. Los monarcas realizan reformas sociales y educativas para mejorar la situación del pueblo, aunque no son entendidas por éste.
El movimiento cultural es la Ilustración. Se impone el racionalismo y se lucha contra la superstición. Se llevan a cabo importantes avances científicos y técnicos. El afán de conocimiento lleva a los ilustrados a recopilar todo el saber de las distintas disciplinas en la primera enciclopedia.




CARACTERÍSTICAS DE LA LITERATURA
La tendencia literaria es el Neoclasicismo. Hay una vuelta a los modelos clásicos greco-latinos en todos los géneros. En poesía se busca la belleza armónica y el equilibrio estructural; en el teatro se recupera la regla clásica de las tres unidades, unidad de tiempo, acción y espacio; y en la narrativa se tratan con verosimilitud o espíritu crítico temas de la actualidad.

Prosaísmo. Se produce una literatura de ideas o filosófica en la que prevalece el pensamiento sobre la imaginación. El género predominante es el ensayo.
Finalidad didáctica. Las obras pretenden enseñar e instruir a todos los grupos sociales, especialmente al pueblo. Se utiliza sobre todo la fábula como vehículo educativo.
El periodismo se configura como género y aparecen los primeros periódicos diarios. Es el nacimiento del periodismo moderno, donde tienen especial cabida los géneros de opinión.
El estilo es sobrio y sencillo con escasez de recursos literarios. Aún así se intenta enseñar deleitando.




LA PROSA ILUSTRADA: EL ENSAYO
El ensayo es el género predilecto del siglo XVIII por ser el más adecuado para la expresión de las ideas ilustradas.
En este género destacan tres autores: Feijoo, Gaspar Melchor de Jovellanos y José Cadalso.
Benito Jerónimo Feijoo

Sus ensayos tienen como finalidad educar y formar al pueblo. Su obra fundamental es Teatro crítico universal. Pretende combatir todas las supersticiones y falsedades de la época con un criterio racional. Veamos un ejemplo:

Entre tantos millares de predicciones determinadas como formaron los astrólogos de mil y ochocientos años a esta parte, apenas se cuentan veinte o treinta que saliesen verdaderas; lo que muestra que fue casual y no fundado en reglas el acierto.

Gaspar Melchor de Jovellanos

Es el intelectual más importante del reinado de Carlos III.
Su espíritu ilustrado le llevó a impulsar reformas económicas, jurídicas y educativas para conseguir el progreso y el bienestar social.
Es autor de obras como Memoria sobre los espectáculos y diversiones públicas.

José Cadalso

Es otro de los grandes ilustrados del siglo XVIII.
Destacan en él su gran formación intelectual y espíritu crítico.
Sus obras se centran, sobre todo, en temas sociales y educativos.
Obras: Cartas marruecas (conjunto de cartas), Noches lúgubres (diálogo) y Eruditos a la violeta (poesía).
Cartas marruecas es un conjunto de 90 cartas sobre diversos aspectos de la realidad española que se intercambian tres personajes: Gazel, un joven marroquí que viaja por España, Ben-Beley, su preceptor, y Nuño Núñez, un joven español que sirve de guía a Gazel.
Cadalso en esta obra alaba tanto las virtudes de los españoles como censura sus vicios. También critica el atraso cultural del país con respecto al resto de Europa.




LA POESÍA ILUSTRADA
La poesía del siglo XVIII tiene el mismo objetivo didáctico de educar que el resto de los géneros literarios.
Es una poesía de ideas, filosófica y social. Distinguimos dos tendencias: la poesía social y la fábula didáctica.
EL TEATRO ILUSTRADO
La tradición del teatro barroco pervive en las primeras décadas del siglo; pero a mediados del siglo se observa un cambio. Los ilustrados inician la reforma del género dramático para convertirlo en un instrumento educativo. El teatro neoclásico tiene su modelo en la corriente clásica grecolatina. Sus rasgos son los siguientes:

Respeto a las unidades clásicas de acción (una sola acción), lugar (en un solo espacio) y tiempo (la acción podía ocupar como mucho veinticuatro horas).
Finalidad didáctica o moral. Se ponen en escena errores sociales para corregirlos.
Separación de la prosa y el verso, lo trágico y lo cómico.
Se busca la verosimilitud con asuntos cotidianos.
Los personajes hablan y actúan de acuerdo con su condición social y nivel cultural. A esto se le conoce como decoro.
El autor más representativo es Leandro Fernández de Moratín, autor de El sí de las niñas y de La comedia nueva o El Café.

Crucigrama sobre autores neoclásicos.

Comentario de texto: El sí de las niñas

El burro flautista

Saber sin estudiar, Nicolás Fernández de Moratín

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


Obligatorio

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>